Descolonizar la filantropía: centrar los movimientos trans a través del contexto, la cultura y el cuidado

 

En este Día de la Visibilidad Trans, el Fondo Internacional Trans (FIT) quiso incorporar una comprensión más amplia de los contextos en los que trabajan sus organizaciones socias financiadas. Desde un espacio de curiosidad, preguntamos a algunas organizaciones socias financiadas sobre su enfoque hacia el movimiento trans, sus contextos locales y su historia. Lo que siguió es un vistazo a una dimensión en gran medida no discutida de lo que significa construir movimientos trans desde contextos que preceden a una comprensión occidental de lo “transgénero”.

En todo el mundo, los movimientos trans no solo están resistiendo la violencia y la exclusión; también están desafiando los propios marcos a través de los cuales se estructuran el apoyo, el financiamiento y el reconocimiento.

En el corazón de este desafío se encuentra una pregunta crítica: ¿cómo pueden quienes financian asegurar un enfoque descolonial en la construcción de movimientos trans?

Un enfoque descolonial de la filantropía va más allá de la representación. Requiere un reconocimiento honesto de que todes quienes trabajamos en un contexto global siempre tendremos una visión parcial, y que acercarnos a la historia completa de la comunidad trans global exige un esfuerzo activo, una colaboración continua y una traducción constante a través de las diferencias. Debemos reconocer que los modelos centrados en Occidente de conocimiento, investigación, narración de historias y financiamiento están continuamente moldeados por historias coloniales extractivas. Estos son legados que no han terminado, sino que han cambiado de forma para determinar qué voces reciben recursos, qué conocimientos son valorados y qué historias son contadas.

“Como financiador, el FIT no está fuera de esta dinámica. Sostenemos un poder real: decidimos hacia dónde fluye el dinero, qué trabajo recibe recursos y cuál no. Pero estamos trabajando activamente para subvertir ese poder. En el núcleo de nuestro trabajo hay un compromiso con centrar la experiencia vivida, celebrar el conocimiento cultural y sostener la autonomía comunitaria. Estamos construyendo de manera continua prácticas que sitúan los recursos, la toma de decisiones y la rendición de cuentas más cerca de las comunidades más afectadas. Respetar la diversidad y complejidad completas de las vidas trans en todo el mundo no es periférico a ese trabajo. Es el punto central.”

– Broden Giambrone, Director Ejecutivo, FIT

Práctica descolonial en la organización trans

El FIT ha tenido la oportunidad de asociarse con grupos liderados por personas trans que organizan en contextos muy diferentes, cada uno aportando su propia comprensión de lo que significa ser trans, con definiciones que se extienden mucho más allá de, y a menudo desafían, las definiciones que dominan los discursos globales. Estas múltiples perspectivas han informado nuestra comprensión de los movimientos trans y nos han permitido ser testigues de experiencias vividas que son expansivas, exuberantes y cósmicas en sus proporciones, vivas de maneras que ninguna definición única puede contener.

Para nuestras organizaciones socias, la descolonización no es un concepto abstracto; es una práctica diaria arraigada en la historia, la supervivencia y la resistencia.

En Aotearoa (Nueva Zelanda), Rainbow Path destaca cómo la colonización interrumpió las comprensiones indígenas del género. Conceptos maoríes como takatāpui, que abarcan géneros, sexualidades y características sexuales diversas, fueron suprimidos bajo el dominio colonial, reemplazados por binarios rígidos y marcos patologizantes.

“Como solicitantes de asilo y personas refugiadas, conocemos la importancia del lenguaje y de un sentido de pertenencia. Muchas de nosotres también somos indígenas de nuestros países de origen y sufrimos pérdidas debido a la colonización. Entendemos la responsabilidad que compartimos con todes aquelles que han venido a vivir aquí de reconocer a Māori como tangata whenua (el pueblo de esta tierra, Aotearoa) y a Te Tiriti o Waitangi como el documento fundacional de Nueva Zelanda, y de impulsar el cambio constitucional y la descolonización. La colonización británica pisoteó la dignidad de las personas takatāpui, Māori cuyas identidades de género, cuerpos y sexualidades eran diferentes a las normas coloniales.”

Para Rainbow Path, un enfoque descolonial significa reconocer esta historia, sostener la soberanía indígena bajo Te Tiriti o Waitangi y resistir narrativas que dividen a comunidades migrantes e indígenas. Para solicitantes de asilo y personas refugiadas trans, este trabajo está profundamente entrelazado con luchas contra el racismo, la islamofobia y la exclusión basada en el estatus migratorio. Su trabajo mantiene viva la historia de sus ancestrxs trans, quienes han sido borrades por el pasado colonial de la tierra.

En Estados Unidos, el Trans Women of Color Healing Project fundamenta su trabajo en una lente descolonial que reconoce cómo el colonialismo, el racismo y la opresión de género moldean la violencia que enfrentan las mujeres trans negras y las personas con diversidad de género. Su organización centra la toma de decisiones liderada por la comunidad, las prácticas de sanación ancestral y el reconocimiento de la experiencia vivida como conocimiento experto. En lugar de depender de instituciones externas para definir necesidades, construyen poder internamente, reclamando el cuidado, la voz y la autonomía.

“Muchos de los desafíos que enfrenta nuestra comunidad, la violencia, el estigma, la desconfianza médica y la exclusión económica, están arraigados en sistemas moldeados por el colonialismo, el racismo y la opresión de género. Una lente descolonial nos ayuda a desafiar esos sistemas y centrar la sabiduría, la dignidad y el liderazgo de las mujeres trans negras y las personas con diversidad de género.”

En India, Samabhabona trabaja para centrar un enfoque descolonial, transfeminista e interseccional en el activismo trans. El idioma de trabajo de Samabhabona, el bangla, es un idioma sin género gramatical, a diferencia de la mayoría de los idiomas coloniales o del hindi, que es un idioma de uso común en toda India. Su trabajo es principalmente con activistas trans de base que están arraigades en la rica historia de sistemas de conocimiento ancestrales que centran un enfoque radical del cuidado colectivo.

En 2014, la fundadora de Samabhabona, Raina Roy, coescribió un texto llamado Decolonising Trans junto con la académica trans Ani Dutta. Este texto destaca cómo los marcos globales de financiamiento y políticas pueden imponer definiciones estrechas de “transgénero”, marginando identidades locales y realidades vividas. Esto refuerza directamente la necesidad de una filantropía descolonial que apoye comprensiones del género definidas por la comunidad y específicas al contexto.

En América Latina, la práctica descolonial toma múltiples formas, que van desde el trabajo de memoria hasta la resistencia epistémica. Hablamos con dos organizaciones socias financiadas que trabajan dentro del contexto argentino.

Archivo de la Memoria Trans centra su trabajo en la comunidad, la memoria y la experiencia vivida. Priorizan las voces de las personas trans, particularmente de personas mayores que históricamente han sido excluidas. Su uso del archivo no es neutral, sino un acto político, una forma de recuperar historias borradas y resistir la marginación en curso. Al mismo tiempo, desafían los sistemas dominantes de producción de conocimiento al valorar formas de conocimiento situadas, afectivas y basadas en la comunidad. Estas a menudo son descartadas por instituciones tradicionales, pero son esenciales para la supervivencia y la continuidad trans.

Espacio Tolomocho, por otro lado, sitúa su trabajo dentro de una crítica más amplia del poder colonial y los sistemas de conocimiento. Identifican cómo los marcos occidentales impusieron modelos jerárquicos que privilegiaron a hombres blancos, cisgénero y heterosexuales, mientras borraban conocimientos indígenas y otras formas de conocimiento. Describen esto como un epistemicidio. Para elles, un enfoque descolonial del activismo trans significa desmantelar activamente estos sistemas de conocimiento impuestos, reclamar identidades subordinadas y formas de conocer, y centrar perspectivas indígenas. Al hacerlo, afirman una verdad fundamental borrada por el colonialismo: que el género nunca ha estado limitado a un binario.

 

El lenguaje como resistencia y pertenencia

El FIT cree firmemente en la Justicia Lingüística, y como organización intentamos mantener un enfoque multilingüe en nuestro trabajo filantrópico y en todas nuestras comunicaciones. Pero no es meramente simbólico. Nuestro equipo proviene de contextos variados de experiencias trans vividas. Nuestras historias no están ancladas en una única historia de lo trans, sino que están arraigadas en las historias, culturas y lenguas específicas de los lugares de donde venimos. Esa diversidad de experiencia no es incidental a nuestro trabajo en el FIT. Es la lente a través de la cual vemos a las comunidades a las que servimos, y un recordatorio constante de cuán vasta y variada es realmente la vida trans.

Una dimensión clave de la práctica descolonial es el lenguaje. Para muches, el término “transgénero” no captura completamente las dimensiones culturales, históricas y relacionales de la diversidad de género en distintos contextos.

En Aotearoa, Rainbow Path nos ilumina sobre el contexto local. Takatāpui no es simplemente una traducción de “trans”; refleja una identidad holística arraigada en lo que significa ser Māori, en la comunidad y en la tierra. De manera similar, identidades del Pacífico como fa’afafine, leiti o vakasalewalewa conllevan significados culturales distintos que se extienden más allá de los marcos occidentales. Kupu Māori es un glosario de términos de diversidad de género explicados en inglés.

Phylesha Brown-Acton, una activista fakafifine de Niue por los derechos LGBTQ+, desarrolló originalmente la abreviatura MVPFAFF+ para fomentar y facilitar un uso más amplio de términos tradicionales del Pacífico como mahu, vakasalewalewa, palopa, fa’afafine, akava’ine, leiti (fakaleiti) y fakafifine. Este término se utiliza a menudo para hablar de personas del arcoíris del Pacífico de manera colectiva, con el + reconociendo la gama de identidades tradicionales y más recientes del Pacífico.

En Estados Unidos, términos como “Fem Queen”, “Femme” y “Woman of Trans Experience” emergen de culturas queer negras y racializadas, particularmente de comunidades ballroom. Estos términos llevan linaje, orgullo y especificidad, y centran la identidad y la experiencia vivida por encima de la categorización clínica. Este acto de auto-nombrarse, de amor propio radical, de poder reclamado y de la profunda cultura de familias elegidas, resuena en contextos pasados y presentes en todo el mundo, en los que las comunidades de género no En India, y en el sur de Asia en general, existe un sistema de casa ancestral conocido como gharana. El gharana es su propio sistema familiar que existe principalmente para identidades trans ocupacionales como hijra. Este sistema tiene siglos de antigüedad. Cuando los británicos colonizaron India, las personas trans fueron colocadas bajo la ley de “tribus ilegales” y fueron criminalizadas; sus historias fueron borradas. La posición de respeto social que tenían fue arrebatada y el estigma social ha sido persistente desde entonces.

Organizaciones como Samabhabona están dirigidas por activistas trans que viven en la parte oriental de India, en el estado de Bengala Occidental. Aquí, lenguajes secretos como Ulti se utilizan para comunicarse dentro de la comunidad, para protegerse entre sí y llevar vidas privadas. Dentro de Ulti, términos como tonna se utilizan para personas masculinas. El lenguaje también es un espacio de diversión y juego, y está lleno de humor interno.

El contexto de India es diverso y hay innumerables términos para personas trans, que van desde koti (que abarca un espectro de identidades transfemeninas), kinnar, Thirunangai, aravani y muchos otros. Entre las comunidades trans con las que trabaja Samabhabona, hay intérpretes de gajan. Son personas transfemeninas que participan en la práctica ancestral de representar teatro con un mensaje social en las aldeas de Bengala. Todo esto muestra la riqueza de la cultura trans que precede a la era del dominio colonial en India.

Archivo de la Memoria Trans compartió que en Argentina la palabra travesti tiene un peso político e histórico significativo. Habla de trayectorias de vida marcadas por la exclusión y la violencia institucional, así como por redes de supervivencia y organización colectiva.

Esto fue también señalado por Espacio Tolomocho:

“En Argentina, ‘travesti’ puede referirse a una identidad social, cultural y, en ocasiones, profesional (abarcando trabajo, estética y comunidad). Sus connotaciones varían dependiendo del contexto específico y de la persona; no siempre es equivalente a ‘trans’ tal como se interpreta en los marcos occidentales contemporáneos. Se recomienda escuchar a cada persona con respecto a qué etiqueta prefiere utilizar.”

Estos diversos términos demuestran que la diversidad de género siempre ha existido en distintas culturas, pero hay un patrón repetido de sistemas coloniales que borran, criminalizan o redefinen estas identidades. Recuperar el lenguaje se convierte en un acto de resistencia y restauración cultural.

El rol del FIT: habilitar movimientos específicos al contexto

Lo que distingue al FIT como financiador es su compromiso de reconocer que la organización trans no es única para todos los contextos. Las organizaciones socias financiadas describen consistentemente sentirse vistas y respetadas en sus enfoques específicos al contexto.

Para Rainbow Path, esto significa reconocer que las personas trans solicitantes de asilo y refugiadas enfrentan formas superpuestas de marginación que no pueden separarse de sus identidades de género. Los avances legales, como el reconocimiento de género por autodeterminación, a menudo excluyen a las personas migrantes, lo que resalta la necesidad de enfoques de financiamiento matizados e interseccionales.

Para el Trans Women of Color Healing Project, el reconocimiento por parte del FIT de un lenguaje y prácticas culturalmente arraigadas afirma la legitimidad de su trabajo. Al mismo tiempo, enfatizan la importancia de la confianza, el consentimiento y la protección de datos, particularmente en un clima global donde la información sobre comunidades trans puede ser utilizada en su contra.

A través de los distintos contextos, les socies financiades enfatizan que ser comprendides no se trata solo de inclusión; se trata de seguridad, dignidad y de la capacidad de definir sus propias realidades.

Repensar la filantropía

Decolonizing philanthropy requires more than shifting funding priorities. It demands a fundamental rethinking of how knowledge, power, and relationships operate within the funding ecosystem itself.

Descolonizar la filantropía requiere más que cambiar las prioridades de financiamiento. Exige una reconsideración fundamental de cómo operan el conocimiento, el poder y las relaciones dentro del propio ecosistema de financiamiento.

Para el FIT, esto significa:

  • Curiosidad radical. Acercarse a las culturas y contextos con los que trabajamos no como sujetos que deben ser comprendidos, sino como docentes. Permanecer genuinamente abiertes a ser transformades por lo que aprendemos.
  • Valorar el conocimiento comunitario en sus propios términos. No simplemente junto al conocimiento institucional, sino a menudo por encima de él. La experiencia vivida no es anecdótica. Es evidencia.
  • Abrazar la pluralidad. Resistir el impulso de estandarizar. El activismo trans se ve diferente en todas partes, y esa diferencia no es un problema que deba gestionarse, sino una realidad que debe ser respetada y a la que se deben destinar recursos.
  • Proteger a las comunidades, no solo los datos. Asegurar que los procesos de financiamiento no extraigan ni expongan información sensible. En un contexto global donde las vidas trans están bajo amenaza, la forma en que manejamos el conocimiento es una cuestión de seguridad.
  • Ver el panorama completo. Reconocer que las vidas trans están moldeadas por realidades interseccionales de raza, migración, discapacidad y clase, entre muchas otras. El financiamiento que ignora esas intersecciones reproduce las mismas jerarquías que afirma desafiar.
  • Construir relaciones que perduren. La confianza no se construye a través de un solo ciclo de financiamiento. Se construye a través de la transparencia, el consentimiento y la disposición de estar presentes a lo largo del tiempo.

En conjunto, estos no son valores aspiracionales. Son compromisos prácticos que la filantropía puede y debe asumir. El trabajo del FIT demuestra que es posible alejarse de modelos prescriptivos y de arriba hacia abajo hacia algo más receptivo, relacional y arraigado en una rendición de cuentas genuina hacia las comunidades a las que existimos para servir.

El enfoque del FIT demuestra que la filantropía puede alejarse de modelos prescriptivos y de arriba hacia abajo y avanzar hacia prácticas que son receptivas, relacionales y arraigadas en la justicia y la confianza.

Hacia la liberación colectiva

La práctica descolonial en la construcción de movimientos trans trata, en última instancia, de recuperar lo que fue interrumpido: conocimiento, lenguaje, autonomía y comunidad. Se trata de reconocer que las personas trans siempre han existido, a través de culturas e historias, y que sus formas de ser no siempre pueden ser contenidas dentro de marcos occidentales.

Al priorizar estos principios, el FIT no solo está financiando movimientos trans; está ayudando a reformular las condiciones bajo las cuales pueden prosperar.

En un mundo donde los derechos trans están cada vez más bajo amenaza, este enfoque no es solo গুরুত্বপূর্ণ; es esencial.

 

Este artículo fue escrito y compilado por Ayan A, consultor de comunicación para el FIT. Ayan co-creó el archivo transfuturista imaginingutopias.com, que explora el intento de comunidades trans del sur de Asia y de la diáspora del sur de Asia de utilizar la ficción para recuperar historias trans perdidas debido a la violencia colonial y el borrado.